Qué bien duermo cuando me follo a mi madre

Tenía causa mi sora cuando me dijo que esa tenebrosidad dormiría acertadamente. Dormí del empujón, y cuando a las siete de la alba sonó el despertador, ahora estaba avispado desde un minuto ayer y apagada de danzar de la litera con una sonrisa en los ribetes. No es que yo fuese un “empollón”, empero solía levantarme matinal para interpretar los argumentos de categoría. En esa época, regalo que me llevaba por la tierra de la amargura la profesora de literatura, una vieja malvada a la que apodábamos “la Calva”. Preguntaba la catequesis a diario, y si no te la sabías, te ponía un “bollo” -poco en lo que parecía adivinar gran placer- y ahora te podías avenir olvidando de tolerar el trimestre. Tras ese rato de ensayo, me duché, desayuné con mamá y mi hermanillo, y me fui a calaña. Por supuesto, todo el rato llevé en la sabiduría el obstáculo de la oscuridad anterior, luego no reguero que me crease especiales elecciones. Mamá parecía aceptarlo todo con frescura, así que yo asimismo. Aunque entonces no me lo plantease en esos finales, lo cierto es que le había ofrendado un buen mordisco al cereal prohibido, y me había querido el gusto. Nada más me importaba demasiado. ¿que mamá me había estado tocando el nabo durante un buen rato con una simulación bastante cuestionable? Pues altamente admisiblemente. ¿que me había pasado en su zarpa? De nuevo, altamente admisiblemente. Yo sabía que no era poco corriente siquiera aceptablemente visto, sin embargo a fin de enumeraciones, ninguno tenía por qué retener. Si para ella no era un quebradero de cabeza, para mí, excepto. ¿que había imaginado que me excitaba ver cierta cifra -prudente, sin presentarse- de lamento en el pito? Pues incluso asaz adecuadamente. Era otra cosa que mamá había aguantado con cierta ciudadanía, así que quizá era poco habitual ver porno hd, al a excepción de aun cierto bordado. ¿qué sabía yo de parafilias en esa época? Nada; siquiera conocía la palabreja. Supongo que veía lo que había valido como los niños pequeños ven los trastos de los reyes magos: un presente súbito que da la existencia, y que es mejor acomodar sin cuestionarlo demasiado, no resulte que a basa de examinar, se fastidie. En realidad, lo único que yo quería saber es si lo que había salvado la tenebrosidad anterior se iba a doblar. Recordaba que mamá había formulado en un periquete determinado poco así como “ahora está correctamente por esta noche”; “por esta noche…” ¿significaba que habría más tenebrosidades? ¿o únicamente era una coletilla? Durante todo el vencimiento estuve pensando en el modo de esforzar la sede con alguna evasiva. Sin resultados. Mi raíz era eso: mi vaguada. Ella sí podía decirme “tengo que verte el nabo” con algún asidero, sin embargo no fuese demasiado compasivo; no obstante, yo no podía decirle poco similar sin arriesgarme a pasarme de la raya y percibir la gruñida más embarazosa de mi fortaleza. Me movía en un hielo en extremo quebradizo. Además, todo el caso de esta manera, en indeterminado, me daba muchísimo tajo.

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‘Es que… Como me pediste que te apretujase la polla… Te tenía que doler… Y adicional-mente se te escapó eso de que te gustaba que te hiciese perjuicio ahí… ¿de efectividad te gusta eso? No pasa na, puedes decírmelo, hijuelo, que hoy día tenemos circunspección para charlar de estas cosas…’ ‘Bueno… no sé cómo explicarlo…’ de obscenos, al río. Decidí sincerarme del todo con madrastra. Total, luego de todo lo que habíamos realizado la confusión anterior y lo que por la pinta íbamos a hacer efecto además esa, granos recatos podían quedarme ahora ‘…yo creo que fue por ambas cosas, porque me tocabas y por… lo otro. Es que, cuando tengo la pita tan tiesa, las impresiones no son las mismas. Todo lo que me hiciste, sin estar enlazado, no me gustaría nada, sin embargo al estarlo, no sé por qué será, sin embargo el lamento ahí da como… gustito… ¡a lo mejor soy un bicho chocante! ‘¡tú que vas a ser un bicho singular! Tú no tienes nada de extravagante siquiera de inconveniente, así que no vuelvas a proponer esas bobadas, que no me gusta oírlas. Lo único que pasa es que te pones cachas… excitado. Cuando nos excitamos, lo que se nos viene a la capital no es lo mismo que cuando estamos normal… A mí asimismo me pasa, ahora lo habrás notado… No soy de piedra… También me excité mucho… Demasiado, la efectividad es que me excité demasiado. Por eso te hice anoche esas cosas… que a lo mejor no te tendría que haber hecho.’ ‘Pero… ¿a ti te gustó? ‘Ay, hijo… Vaya pregunta… Ea, puesto que sí… ahora te he afirmado que me puse… excitá’ ‘Mamá, ya que si a ti te gustó, y a mí igualmente, no hicimos nada malintencionado ¿no?’ ‘¡no lo sé, párvulo, no lo sé! Estoy hecha un lío en gran medida grande. ¡cada minuto pienso una cosa distinta! Pero no es pecada tuya, eso que tampoco se te volante por la mollera. Tú sí que no has cumplido na tramposo. La falta es mía… Yo siempre he correspondido, desde cría, esas inventivas extravagantes admisiblemente metódicas adentro de la defensora, no obstante procuraba no darles grandeza. Pero anoche… ‘¿qué excentricidades, mamá?’ ‘Pues… entelequias en extremo cochinas… Y por lo que me acabas de decir… tú las tendrás parecidas. Eso es lo que sainete anoche: cuando empezaste a pedirme esas cosas, me di escala de que has germinado a mí, somos igualitos… ‘¿bichos raros?’ tesoro yo en grado de befa para espabilar la conversación, que se estaba poniendo demasiado seria. ‘Pues… a lo mejor una miajilla sí’ contestó con media sonrisilla ‘El lance es que anoche me dejé vestir y a lo tonto modorro, acabé haciendo que te corrieses. ¡en remate! Ya no tiene perfeccionamiento, y siquiera es que sea en extremo grave, pero…. lo que me has formulado ya sí que me da desasosiego. Nene, si… jugando con tu… polla… te da por hacerte tú esas cosas, te puedes producir traumatismo de sinceridad en tus partes. ¡y eso si que es serio! Mira, me tienes que asegurar que cuando estés tu exclusivamente no te harás cosas estrambóticas. ¿Me lo prometes?’ Ahí, yo perdí el poco recato que me quedaba y me lancé a jugarme el todo por el todo. ‘Mamá, si no me dejas hacerlo sólo… ¿puedo entonces hacerlo contigo, como antaño? Ya que dices que a ti incluso te gusta…’ Mi quebrada se quedó callada durante un buen rato; meditando, supongo, si rendir o no un remanso que era todo un encuentro del Rubicón. Por remate, dijo: ‘Está aceptablemente. Si me prometes que cuando estés nada más no te harás nada aberrante, podemos ejecutar con cuidado alguna cosica…’ ‘¡gracias sora! ¡ya sabía yo que entre bichos exóticos, nos entenderíamos!’ contesté siguiendo la inocentada, encantado por salirme con la mía. ‘Si, bueno… Sería por tu aceptablemente, para que no hagas tú solo alguna sosería, que los críos de tu perduración inmediatamente se sabe como sois’ añadió, más para convencerse a sí misma que a mí ‘Pero yo decido que es lo que hacemos y qué no! ¡y siquiera una voz a ninguno! ¡y digo a ninguno! Como me entere de que, luego sea sin pirrarse, se te escapa algo…’ ‘¡claro que no se lo diré a nadie!’ ‘¡y me tienes que inhibirse en todo lo que te digo, que es por tu aceptablemente! ¡y extraer buenas notas!’ siguió matriz, recordando de pronto que mala madrastra seria si no aprovechaba para chantajearme un poco “por mi proporcionadamente” ‘¡si llega la apreciación y te cargan sin embargo sea la ginasia, se terminó! ¿vale?’ ‘Si, matriz, todo lo que tú digas, te lo prometo.’ Sin ser consciente de ello, acaba de comprometerme en un entendimiento de sujeción con mi madre… y nada me hacía más utopía.

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